Michael Jackson estaría celebrando su cumpleaños número 54 de estar vivo el día de ayer, sin embargo, y tal como sucede con muchas de las leyendas de la música, se nos fue cuando aún queríamos más de él.
En una década que vio morir la calidad musical de grandes bandas como Led Zeppelin, los Rolling Stones, King Crimson, Pink Floyd, y vio surgir un nuevo movimiento llamado New Wave, del cual sus aportes a la historia artística fueron muy pocos, Michael Jackson emergió como figura indiscutible, inigualable, inimitable e imponente, sinónimo de palabras como realeza y talento, mostradas únicamente por grandes predecesores como The Beatles o Elvis Presley, y que lograron ubicarse en un pedestal donde muchos han intentado llegar; es allí donde pertenece Michael, al lado de los Fab Four de Liverpool, y del Rey del Rock.
Extraño como él solo, y tal vez incomprendido por una sociedad que no escatima en juzgar y etiquetar a los genios cuando están vivos, y en señalarlos y rechazarlos cuando más afecto y aceptación necesitan. Michael fue un niño hasta sus últimos días de vida, buscando disfrutar de la vida y de hacer lo único que le generaba satisfacción: entretener. A medida que pase el tiempo, su legado seguirá creciendo y su presencia hará más y más falta entre el resto de los mortales que no supo apreciarle como se debía.
De mi en particular me impresionaba de Michael, la energía que transmitía en cada una de sus apariciones. Sin ser un cantante dotado excepcionalmente de una gran voz, utilizaba su recurso dentro del rango de sus posiblidades y al máximo provecho. Sus conciertos eran más que simples espectáculos de verlo cantar y bailar frente a cientos de miles de personas. Sus videos eran más que escenas acompañando la música de sus canciones. Michael cargaba un mensaje, muy similar al que en su momento transmitieron John Lennon o Carole King. Michael buscaba decirnos, que la vida es tan sencilla como tú lo puedas desear, y que en tanto más sentimientos positivos generes, mayor será tu felicidad.
Mi canción preferida de Michael es "Man on the Mirror". No sólo musicalmente es la mejor de sus piezas, siendo una exquisita combinación de balada, que pasa a ser pop, que luego evoluciona para el género gospol. Una fuerte crítica a la hipocresía, falsedad y vanidad de todos nosotros como seres humanos. Tal y como dice la letra...
http://www.youtube.com/watch?v=PivWY9wn5ps&noredirect=1
"hay gente en las calles que no les alcanza para comer"...
"quien soy yo para pretender ser ciego y no ver la realidad" ...
"si quieres ver un cambio, empieza por el hombre que ves en el espejo"...
"voy a decirle al hombre en el espejo que cambie su manera de ser"....
son oraciones con un significado muy profundo y que te hacen pensar acerca de qué significado tienen las palabras justicia e igualdad.
Tal vez Michael ya no esté con nosotros, pero hizo suficiente en vida para que su obra nunca deje de estarlo jamás.
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